MAD TO LIVE RETREATS – LAGOS, JUNIO 2018

MAD TO LIVE RETREATS – LAGOS, JUNIO 2018

julio 22, 2018 0 Por Claudia

MAD TO LIVE RETREATS me ha hecho sentir más VIVA, más FUERTE, LIBRE Y SALVAJE. Es verdad que escribir un blog básicamente de viajes no es lo mismo que surfear las olas del Algarve, pero la experiencia que vives en el retiro, te hace sentir capaz de hacer todo lo que te propongas. Es por esta aventura que hoy estoy aquí escribiéndote y espero que inspirándote.

*************

¿Quieres que te ponga en situación?

Imagíname en Septiembre del año pasado, con mi uniforme de recepcionista de hotel de 5 estrellas, con mi tono de voz diciendo:

‘Good Morning Sir, May I help you?’ ‘Do you need any recommendation from Barcelona?’ ‘Enjoy your stay and have a nice weekend!’  ‘The toilet is on the first floor to the right’ ‘Breakfast from 7.30 to 11.00 ‘  ‘I am sorry Sir, you booked a Deluxe Room which has a garden view, the sea view is for Premium Rooms’

‘Your taxi will be here in 10 minutes’…1 minuto después ‘I have already called and your taxi will be here in 9 minutes’ y así hasta que llega su coche.

En fin, podría pasarme horas explicando anécdotas y batallitas de recepcionista pero eso te lo contaré otro día. El caso es que llegó un punto en que me sentía un robot, pero un robot desmotivado muy cansado de hacer siempre lo mismo. Es verdad que no estoy picando piedras en una mina, pero con 23 años voy a dedicarme a probar todos los trabajos que quiera hasta encontrar lo que de verdad me guste.

Bueno, estando en un momento desesperante empecé a buscar hobbies nuevos o algún viaje que me pudiera dar vidilla. A ver si me iluminaba y descubría mi vocación. Hubiera sido perfecto empezar a profesionalizarme como submarinista pero por muy buenos motivos (que pronto conocerás) no podía irme de España e ir a bucear aguas cristalinas a otro país.

El caso es que el que se iluminó fue mi chico, que se acordó que hacía años conoció a una mochilera que andaba haciendo retiros de chicas en los que se pasaba el día haciendo surf!

Yo ya imaginándome surcando las olas me puse a investigar en Instagram sobre esta chica y di con la fundadora de Mad To Live, Sophie Everard, una aventurera, surfista y bloggera que había creado estos retiros para empoderadas. En seguida le escribí contándole la misma historia, de recepcionista hasta el moño, que te estoy contando a ti.

No pude viajar en 2017 porque ya no quedaban plazas en los retiros de entonces, pero me propuse apuntarme para el año siguiente. Bali y Costa Rica me llamaban mucho la atención, pero si tengo que coger un vuelo de más de 10h o más, es para hacer un viaje largo, así que me decanté por la bonita costa atlántica de Lagos, Portugal.

 

*************

Pasé una semana en Lagos, en una casa con otras chicas de Reino Unido, Arabia Saudí, Estados Unidos y Bélgica, practicaríamos surf, paddle surf, yoga, hípica y mountain bike. En la casa nos cocinaba una chef tremenda con ayuda de voluntarios de The Surf Experience. Y que es The Surf Experience? Pues una escuela de surf que lleva más de 25 años enseñando a la gente a dominar las olas del atlántico. A demás una fotógrafa se encargaba de perseguirnos y capturar nuestros momentos en fotos increíbles!

Con mi mochila repleta de bikinis y crema factor 50, llegué a Lagos y allí empezó todo.

Sophie (la fundadora de Mad to Live), Lucy ( su amiga y socia), mis compañeras y los monitores de The Surf Experience me reforzaron y me hicieron ver que todo lo que te propongas, aquello lo consigues. Así fue como en la primera mañana salimos a correr por los acantilados mientras amanecía y me vino la primera oleada de orgullo, cuando mis piernas seguían corriendo por las cuestas a pesar de estar ardiendo por dentro. La botella de agua y un baño en una cala cristalina me supieron a gloria.

En seguida empezaron las jornadas de surf embutida en un neopreno que evitaba que me diera una hipotermia, que a pesar de ser Junio el agua estaba congelada. Intento tras intento empecé a deslizarme encima de la tabla, puede que solo mantuviera la “asana” de la cobra pero eso ya me hacía gritar de alegría. Tragué mucha agua salada, mi tabla se iba disparada y yo tras ella, la fuerza del mar me hacía retroceder cada vez que llegaba al lugar que quería, pero al final cuando me veía esperando esa ola verde que quería aprender a coger, me llenaba de paz preparada para luchar contra el agua. Ese momento, es de los que me hubiera gustado fotografiar con mis ojos, es como estar esperando la tormenta para ganarla. Como un pulso con el Dios Neptuno, como un subidón de adrenalina al sentir la potencia y el genio del mar.

No todo fue de color de rosa y uno de estos días acabé llorando de impotencia, de las miles de olas que me habían hecho caer, de lo imposible y revuelto que estaba ese día el mar, de los golpes que me había dado con la tabla. Al final es tan simple como que hay días que es mejor no hacer surf, que las olas no son las adecuadas. Por eso no hay que rendirse y es más fácil salir a la orilla y practicar en la arena, memorizar los movimientos que harás en la tabla.

“Espera a ver una buena ola, sube a la tabla, rema sin parar al sentir su fuerza y antes de que rompa la ola, sube tu torso, ladea la cadera, pierna derecha flexionada y arriba la izquierda. Ahora, aguanta el equilibrio y DISFRUTA”

Tengo que decir que sin la ayuda de los instructores ( Marc, Clair y Sophie) y Lucy y Sophie, me habría costado mucho más coger las olas. No fui capaz de levantarme del todo, pero solo quedarme agachada ya me hizo sorprenderme de las cosas que puedo llegar a conseguir. Mi cara de alegría lo decía todo.

A parte del poder que estaba sintiendo al empezar a surfear o hacer otros deportes que no hago habitualmente, una de las sensaciones que más disfruto es que cuando viajo, me siento la mejor versión de mi misma sin necesidad de preocuparme por cómo voy vestida o si voy maquillada, es tan simple como que me siento libre. Y así me sentía caminando por Lagos, con cualquier pareo, descalza y el pelo desenfadado. Era como andar por casa, estar cómoda con el entorno, con la gente y sobretodo contigo mismo.

Cada noche Lucy y Sophie nos tenían preparada una cena con más gente de la comunidad surfista, otros aprendices y amigos. Era realmente divertido ir contándole tu vida a cualquiera y encontrar cosas en común con personas que apenas conoces. Teníamos sesiones de yoga que nos dejaban en las nubes, tiempo libre para descansar, barbacoas, fiestas, e incluso una artista, @rubyashcreations, amiga de Lucy vino a hacernos poke tattoos.

Durante la semana hacíamos parones de surf, para recuperar energía, pero seguíamos  haciendo deporte. Nadamos e hicimos carreras en un rio para practicar la forma de remar. Otro día, salimos pronto para hacer mountain bike que fue tremendamente divertido, viéndome bajar montañas a toda velocidad pensando que en cualquier momento me la iba a pegar. Las vistas des de allí te hacían sentir grande y orgullosa.

El madrugón para hacer paddle surf al amanecer era tremendo pero valía la pena por lo bien que te lo pasas y lo a gusto que desayunas ese día.

Igual lo que no disfruté tanto fue montar a caballo, que no lo había hecho nunca y tampoco sentía miedo, pero por desgracia ahora ya no puedo decir lo mismo. Mi caballo tenía un poco de mal humor y obviamente yo no sé dominarlo… así que se ponía a trotar y se salía de la fila, no paraba de agacharse a comer e incluso casi hizo que me cayera al suelo. Tampoco tiene la culpa el animal, pero no fue de las mejores experiencias, me puse muy nerviosa y no lo pude disfrutar.

El mal trago del caballo me lo quitó un salto en caída libre des de un puente. No tenía cuerpo para hacerlo pero sabía que si me negaba, más tarde me arrepentiría. Así que sin pensarlo me dio un “venazo” y salté. Y bueno… fue GENIAL. Una adrenalina tan fuerte que no podía parar de reír y un sentimiento de poder tremendo. Después tuve la fantástica idea de volver a tirarme y muy impulsiva yo quise hacer un salto diferente… caí un poco mal y el golpe contra el agua lo recibí en el pecho… me asusté porque creía que no podía respirar. Estas cosas te sirven para saber cuándo tienes que frenar y no arriesgarte, siempre con cabeza.

En definitiva fue una semana llena de energía en todos los sentidos, fue un drama irnos cuando las chicas empezamos a tenernos más cariño y confianza, y una pena tener que volvernos cuando ya sentíamos que mejorábamos surfeando.

En el aeropuerto de vuelta, me di cuenta que no hace falta mucho tiempo para encariñarte con otras personas, que de todas ellas me llevaba algo que me iba a inspirar en mi vida y que me iba a motivar, que si era capaz de vivir todas esas aventuras y hacer todo ese deporte, era capaz de cualquier cosa y que las únicas barreras son las excusas que te pones tú mismo. Viajar siempre me recuerda que es aventurarme y explorar lo que quiero seguir haciendo durante mucho tiempo, y ahora sé que el surf me va a acompañar porque no voy a dejar de hacerlo.  Que hacer esto, descubrir mundo, me enriquece el alma. Y que por suerte, ahora, voy a poder contártelo.

 

Que lo disfrutes,

Clau.

 

INFORMACIÓN INTERESANTE:

Instagram de la web: @goliveexperience (contenido diario)

Playlist en spotify: On the Road (link)

Otras cuentas de Instagram y webs:

Mad to live: www.madtoliveblog.com // @madtoliveretreats @sophiemadtolive

The Surf Experience: www.thesurfexperience.com @the_surfexperience

Fotografías de: @hannahedyphoto

Chef: @sunrays_surffood